Muchas fueron educadas con miedo. Pero no tienen problema para desafiar las tradiciones. Muchas son policías por convicción; otras, porque es el lugar donde han encontrado un empleo. Las oficiales buscan abrirse espacios en puestos altos para equilibrar las relaciones de poder. Sin embargo, la gran mayoría se acomoda en puestos administrativos.
Hasta hace 15 años, la fuerza policial de la provincia tenía solamente 227 mujeres de traje azul, borceguíes y charretera. Cinco años después llegaban a 306. A partir de 2005 se incrementó notablemente la presencia de ellas en las filas de la Policía, y en 2006 la cantidad de féminas con armas reglamentarias en la cintura llegó a 1.138.
En la actualidad son 1.367 los uniformes que contienen rodete; es decir, que en 15 años se quintuplicó la cantidad de mujeres en la Policía, según informó el ministro de Seguridad Ciudadana, Mario López Herrera.
El funcionario destacó que la fuerza de seguridad está "orgulloso de tenerlas" en sus filas. Sin embargo, reconoció que hasta ahora muy pocas alcanzaron cargos altos. "Casi no hay mujeres a cargo de comisarías ni de dependencias importantes, pero sí las habrá dentro de unos cinco años", anunció.
¿Cómo hace este pronóstico? "En 2001 aparecieron las primeras promociones de la Escuela de Policía; lo cual nos indica que aún ninguna alcanzó la trayectoria suficiente para tener el rango de comisaria. Se calcula unos 20 años más o menos", dijo el ministro.
La fuerza sí tuvo comisarias anteriormente y las tiene en la actualidad. Muchas, dijo López Herrera, eran o son oficiales por su escalafón técnico. Vale explicar que al cargo de comisario solamente se accede si son oficiales; es decir, si pasaron por la Escuela de Oficiales de la Policía. También pueden alcanzar el rango si son profesionales: médicos, ingenieros, etcétera. Hace muchos años la Policía tiene mujeres, pero generalmente eran suboficiales.
El año pasado egresaron 89 mujeres oficiales de la Escuela, lo cual indica que si la tendencia sigue en incremento, en unos años podría haber tantas mujeres comisarias como hombres.
El ministro destacó que la Policía cuenta con una mujer al frente de las investigaciones científicas más importantes y difíciles: la comisario Lilia Moyano, que es bioquímica. "Además, toda la incorporación de la informática a la fuerza estuvo en manos de una mujer. También tenemos para destacar que la primera mujer policía del país que se puso el traje de buzo para investigar bajo el agua es tucumana, y está en la Policía Lacustre", dijo.
A la hora de hablar del impacto de la labor de la mujer en los delitos en términos cuantificables, el ministro señaló que fue altamente beneficios en lo relacionado a la violencia familiar: hoy se denuncian más estos hechos y tienen una buena recepción.
Pero tal vez lo más destacado para las autoridades tiene que ver con el programa de vigilancia a través de las cámaras de seguridad: más del 90% del personal que trabaja allí es mujer. "Hoy los ojos que nos cuidan son de ellas", apunta el ministro.
Esta elección tiene un porqué. "La mujer es más atenta a los detalles, es más cuidadosa y minuciosa", dijo el funcionario. Y aseguró que, en el caso de la Policía Vial, la presencia de la mujer generó más respeto por parte de los automovilistas.
Dónde están y dónde no
El perfume de mujer (aunque sin uñas ni labios pintados, ya que el reglamento lo prohibe) salpica casi toda la fuerza. Principalmente se las ve en la Patrulla Urbana, en la Brigada Femenina y en la División Violencia Familiar. Pero también están presentes en la Dirección General de Investigaciones, en la Digedrop y en las comisarías. Hay agentes que trabajan de encubierto y que no se les quiebra la valentía a la hora de perseguir un delincuente y enfrentarlo.
Pero sí hay un sólo lugar al que ellas nunca han llegado todavía: es la Dirección General de Delitos Rurales (más conocida como Patrulla Anticuatrerismo). Jamás se presentaron a una convocatoria para esta repartición. Tal vez las condiciones que se exigen allí, como internarse varios días en el monte, no haga de esto un sitio atractivo. Igualmente, el trabajo de la mujer policía es siempre un reto mayor que para sus pares masculinos, así que nadie en la fuerza duda que en cualquier momento ellas también se calcen el traje de baqueanas para perseguir a los cuatreros.